Poco tiempo ha pasado desde las deprimentes conclusiones extraidas del informe PISA. La educación española no parece ser de las más brillantes y, según muchos expertos y especialistas del sistema educativo, es necesario buscar nuevas maneras de educar e impartir conocimientos.
Sin embargo, el presidente Zapatero anuncia que no se realizarán más reformas educativas porque no son necesarias. Tal vez a modo jurídico tenga razón, pero en la praxis sí es necesario modificar sistemas y tipos de formación.
Tal vez lo que hay que hacer es una remodelación interna en cuya actuación no puede intervenir la ley. Es cierto, como dice Zapatero y refuerza la ministra de Educación Mercedes Cabrera, que necesitamos cierta estabilidad normativa para poder ver hasta qué punto funciona y hasta qué punto se deben producir nuevas modificaciones.
Como estudiante universitaria, opino que un aspecto importante es la financiación del enseñamiento a este nivel, ya que pese a existir universidades públicas, costearse los estudios significa unos miles de euros. ¿Lógico? Para nada.
Tal vez sí estemos en "la mejor época de la historia" como declara la ministra de Educación, pero yo creo que queda mucho por delante, ya que pese a estar en este supuesto momento cumbre, la realidad es que nos situamos en la cola (recuerden, informe PISA) y los mismos protagonistas, los estudiantes, nos damos cuenta que hay algo que no termina de funcionar.
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