
¡Feliz día de los inocentes!
¿Una fiesta perdida? La verdad es que cada vez presto menos atención al 28 de diciembre, sin embargo, cuando es el día, bien me ando con cuidado y desconfío de todo aquello que me comentan. ¿Educación? Sin duda. Además, en un día como éste se mezclan las dos claves de nuestra materia.
Por un lado, la educación. Porque se establece un concenso social en que todo lo que se diga hoy, si es mentira, tiene una justificación: el día de los inocentes. Recuerdo anécdotas curiosas, pero también a mucha gente disgustada por ellas. Por eso, el umbral educativo juega un papel destacado. Si bien se aceptan bromas de toda índole, también debemos saber hasta qué punto podemos pasarnos.
Por otro lado, digo también comunicación. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque es en los medios de comunicación de masas donde vemos reflejada la realidad de este día. No sé hoy qué ocurrirá, pero recuerdo a un pobre presentador que estaba explicando el tiempo con una mujer desnuda... ¡y él sin saberlo! Claro, las nuevas tecnologías pueden jugar malas pasadas...
Entonces, surge el debate si es bueno que en la sociedad actual, en que los medios sufren la crisisi de credibilidad, si deben o no unirse a un día tan aseñalado como éste. La verdad, yo no sé si es bueno o malo, sólo creo que mezclar el factor comunicativo (sobre todo de los informativos o de los diarios) con la broma puede ser peligroso, pero bueno... ¡un día es un día!
¿Qué opinan? ¿Creen que los medios de comunicación de masas, especialmente los ámbitos dedicados a la información de actualidad, deben sumarse a un día como éste?
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