miércoles, 14 de noviembre de 2007

Un poquito de comunicación política

Una de las R tan famosas es la de la reutilización. Bien, yo quiero aprovechar el debate y los contenidos de una sesión de la materia 'Comunicación política' para exponer una idea que me estremece, que me pone los pelos de punta y a la vez me asusta. Hablo, ni más ni menos que de la espectacularización de los hechos (muchas veces insignificantes) que llevan a cabo los medios de comunicación, principalmente la televisión.
Habermas es un referente indiscutible para entender la opinión pública, cuya definición hace referencia, según el autor, a la deliberación. Si bien, este entendimiento que se asemeja al del intelectual Bentam tiene muchas deficiencias, dado que se podría hablar más bien de un significado que forma parte de una comunidad imaginaria, es decir, un ideal o algo un tanto utópico, es imprescindible conocerlo para entender hacia donde se avanzó en el siglo XX. Esta visión de la opinión pública como discusión de opiniones o deliberación es propia del siglo XVIII.
Sin embargo, en el siglo XX, nace una visión que busca crear una ciencia de la opinión pública. Allport (psicólogo), propone la creación de dicha ciencia pues para él los significados de la opinión pública eran tantos que surgía la necesidad de diferenciarlos. Habla de falacias de la opinión pública (ejemplo: la opinión pública NO es una persona). Su propuesta fue que la opinión pública se concibiera como la suma de todas las opiniones personales. Propuso encontrar científicamente la forma teórica (o valor) de la opinión pública.
Hoy, en la medida en que los medios ganan poder, la opinión pública pede ser más redirigida. Habermas concibe esto como la "refeudalización de la opinión pública". Podemos hablar de la existencia de dos opiniones que pueden coincidir o no. Por un lado, la tendencia que se difunde a través de los medios de comunicación. Por el otro lado, la opinión pública ciudadana, que no necesariamente coincide con la que se transmite a través de los medios de comunicación.
Por poner un claro ejemplo de actualidad, las declaraciones del rey en la cumbre iberoamericana, mandando callar a Chávez. Sin duda, hemos visto como algo anecdótico (porque no me creo que fuera lo más interesante de toda la cumbre) se convierte en algo grande. Asistimos a la espectacularización de unos hechos que no necesariamente son trascendentes, como es el caso. Además, comprobamos que la actuación de los medios puede generar confrontaciones de opiniones públicas entre estados o países, algo totalmente innecesario. Se genera, en resumen, una construcción mediática de la opinión pública de la que discrepo bastante.

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