jueves, 8 de noviembre de 2007

Malawi, las mujeres al frente

Malawi es un país situado al sureste de África, que limita con Zambia (oeste), Mozambique (oeste, sur, este) y con Tanzania (norte). Seguramente, este pequeño país democrático africano seguiría en la brecha de lo desconocido, si no hubiese sido por el interés que despertó en los medios de comunicación el hecho que Madonna adoptara a su tercer hijo, David, allí. Así lo expone un reportaje titulado “Malawi, una lucha en femenino” publicado por la revista de moda Woman en el nº128 de noviembre 2007.

En él, se nos cuenta que Malawi tiene una población de 14.000.000 de habitantes en 118 km² (dimensiones similares a Grecia) cuyas estadísticas son “desoladoras”. Por citar algunas de las cifras que aporta el reportaje; es el segundo lugar del mundo con más disparidad entre ricos y pobres, el 70% de la población pasa hambre.

El reportaje se centra en la necesidad de educar para mejorar el futuro de este país africano. La línea central del documento es plantear posibles maneras de solucionar o favorecer el cambio, al mismo tiempo que informan sobre la realidad existente en la actualidad, actualidad que recae en el importante papel de las mujeres en dicha sociedad.

La autora, Ester Aguado, afirma que “la información terminará por abrir mentes y borrar las huellas […]”. Para ella la solución a los problemas que vive hoy Malawi recae en “educar a niños y jóvenes, más de la mitad de la población”. Como ejemplos, propone instruir a la juventud en alimentación, explicarles y hacerles entender que la ‘enzima’ (tradicional papilla de maíz, que llena pero alimenta poco y es básica en Malawi) no puede forjar ni ser la base de su alimentación, puesto que hay vitaminas y proteínas que se consiguen mediante la ingesta de fruta, verdura, lácteos, pescado y carne. Ella es consciente de la dificultad que supone conseguir un cambio en la alimentación, sobre todo en el colectivo adulto que ya tiene adquiridas unas prácticas, tradiciones y conocimientos.

Por otra parte, Acción Contra el Hambre es una organización que interviene en el país desde hace cinco años realizando talleres de educación nutricional en entornos rurales para detectar casos de desnutrición y su apouo a las 48 Unidades de Rehabilitación Nutricional. A ello, se suma la necesidad de inculcar una educación sexual, relacionada con la higiene y la salud de la población.

Es sorprendente que en un lugar tan alejado del desarrollo, la media de paridad sea de 5,75 hijos por mujer. No sólo debemos cuestionarnos cómo puede una mujer sacar adelante a prácticamente seis hijos (según la media expuesta en el reportaje), sino también las condiciones de vida a las que se ven obligados, dada la precarizad y la dificultad de salir adelante sin los medios básicos necesarios.

Como curiosidad, en el reportaje se ha colado un tono melancólico que a la vez invita a la reflexión. Cito textualmente: “¿Sabes qué le dijo a Madonna uno de los niños que conoció en su primera visita al país, cuando la cantante le pidió que expresara su mayor ilusión? «Ayúdeme a olvidar que soy huérfano, y que estoy solo»”.

Pero lo más sorprendente es ver que un país tan “atrasado” es un modelo de feminismo, puesto que según explica Ester Aguado, “las que han asumido la responsabilidad de dar un paso al frene en este país son las mujeres […], ellas cargan con toda la responsabilidad: uno de cada tres hogares está encabezado por una mujer, a pesar de no tener ningún poder de decisión ni en sus comunidades, ni sobre las tierras (sólo el 20% es propietaria, a pesar de que producen casi el 80% de los alimentos)”.

No es sólo luchar contra la religión, la tradición o las arraigadas estructuras sociales. El problema es que escasean los medios y como el caso de Malawi, hay miles en el mundo. Lo que es realmente fascinante es que los medios se hagan eco de ello porque un personaje célebre, en este caso Madonna, se desplace hacia allí o realice alguna labor humanitaria.

Entonces, si no podemos luchar contra el mundo que en cierta medida hemos creado, tal vez la solución sea aprovecharse del mercado que hemos generado para contribuir a mejorar la sociedad global. Sin gozar de mucho conocimiento, me gustaría dar mi visto bueno a aquellos famosos que aprovechan su situación o estatus social para contribuir en una sociedad desigual, que aunque no lo parezca, cada vez va a más, dadas las extremas diferencias entre los países pobres y los ricos.

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