Desde el momento en que se comenzaron a hacer estudios e investigaciones respecto a la influencia, el efecto o el poder de los medios de comunicación, siempre se ha creído que su existencia (la de los medios) no pasa desapercibida. El papel de los medios de comunicación en la sociedad, con todo lo que esto comporta, ejerce un rol importante y cada vez de mayor importancia. Los ciudadanos recibimos mensajes, sea en forma de noticia, de comentario u opinión, etc., y estos calan más o menos en nosotros.
Hoy, época en que los media son conocidos como el cuarto poder, sabemos que éstos tienen múltiples efectos en la sociedad, entre los cuales no debemos olvidar la formación y educación. La escuela, la familia, e incluso me arriesgaría a decir que la Iglesia – en función del ámbito geográfico que observemos –, mantienen sus responsabilidades, pero los medios de comunicación se han constituido como una fuerza paralela capaz de inculcar valores y opiniones, con mensajes que incluso pueden ser más efectivos que los que se transmiten por la vía tradicional.
Que la educación está cambiando no es algo nuevo. Hoy quiero hablarles de un caso concreto y para ello me remito al programa “Tengo una pregunta para usted” que se emite por TVE presentado por Lorenzo Milá. Sin duda, se trata de un programa innovador que yo catalogo dentro de la televisión educativa alternativa. Mediante un funcionamiento de pregunta respuesta, la política se acerca a la ciudadanía y la hace comprensible para los espectadores, se establece una nueva forma de diálogo entre la inaccesible (o complicada) cúpula que gestiona el funcionamiento del estado y el pueblo.
Ayer, uno de los invitados fue Josep Lluís Carod Rovira. Sus intervenciones fueron claves y ha dado carnaza a los medios. “Me llamo Josep Lluís, no José Luís” es lo que todos han difundido. Pues bien, con este mensaje que sacado de contexto puede denotar un nacionalismo catalán extremo y al mismo tiempo cierta repulsión a la lengua española (recomiendo escuchar todas sus respuestas, al menos aquellas en las que argumenta o expone su relación con España), miles de lectores o radioyentes o espectadores han desayunado esta mañana. ¿Cómo influye esto a nivel educativo? Muy sencillo, enervando todavía más al sector ultra nacionalista español y obviando otras realidades de Cataluña. El rol de los medios es básico para exportar al resto de España la situación de la comunidad catalana, pero en este caso ocurre lo peor, se dejan llevar por el criterio de noticiabilidad de conflicto que saben que les proporcionará mejores resultados que exponer bien desglosada toda la situación y posturas existentes.
Es admirable que este señor defienda su nombre, es más, creo que todos deberíamos hacer lo mismo con el nuestro. Ahora bien, yo me pregunto, si esto mismo lo hubiese dicho José Luís Rodríguez Zapatero en un debate a nivel europeo en que le hubiesen traducido el nombre al inglés, ¿cuál habría sido la reacción ciudadana?, ¿y la de los medios de comunicación estatales?
Lo que quiero transmitir con esto es que en función del punto de vista que se quiera dar, los medios forman de uno u otro modo a los ciudadanos que acaban teniendo una opinión bastante desacorde a la realidad existente. Creo que deberíamos tener mucho más cuidado que el que se tiene ahora, porque parte de la tensa situación que vivimos hoy es fruto de la actuación de nuestros tan amados medios de comunicación. Mis preguntas son: ¿consideran políticamente correcto la difusión parcial del mensaje del señor Josep Lluís Carod Rovira, a sabiendas que tendrá una importante repercusión que en partes de España será interpretada negativamente y como un acto en contra de la lengua española? ¿Creen que es justo que a partir de un mensaje de un minuto se juzgue a todos los habitantes de Cataluña? ¿De que modo debería actuar una televisión educativa para prevenir opiniones mal fundadas o fuera de contexto?
Hoy, época en que los media son conocidos como el cuarto poder, sabemos que éstos tienen múltiples efectos en la sociedad, entre los cuales no debemos olvidar la formación y educación. La escuela, la familia, e incluso me arriesgaría a decir que la Iglesia – en función del ámbito geográfico que observemos –, mantienen sus responsabilidades, pero los medios de comunicación se han constituido como una fuerza paralela capaz de inculcar valores y opiniones, con mensajes que incluso pueden ser más efectivos que los que se transmiten por la vía tradicional.
Que la educación está cambiando no es algo nuevo. Hoy quiero hablarles de un caso concreto y para ello me remito al programa “Tengo una pregunta para usted” que se emite por TVE presentado por Lorenzo Milá. Sin duda, se trata de un programa innovador que yo catalogo dentro de la televisión educativa alternativa. Mediante un funcionamiento de pregunta respuesta, la política se acerca a la ciudadanía y la hace comprensible para los espectadores, se establece una nueva forma de diálogo entre la inaccesible (o complicada) cúpula que gestiona el funcionamiento del estado y el pueblo.
Ayer, uno de los invitados fue Josep Lluís Carod Rovira. Sus intervenciones fueron claves y ha dado carnaza a los medios. “Me llamo Josep Lluís, no José Luís” es lo que todos han difundido. Pues bien, con este mensaje que sacado de contexto puede denotar un nacionalismo catalán extremo y al mismo tiempo cierta repulsión a la lengua española (recomiendo escuchar todas sus respuestas, al menos aquellas en las que argumenta o expone su relación con España), miles de lectores o radioyentes o espectadores han desayunado esta mañana. ¿Cómo influye esto a nivel educativo? Muy sencillo, enervando todavía más al sector ultra nacionalista español y obviando otras realidades de Cataluña. El rol de los medios es básico para exportar al resto de España la situación de la comunidad catalana, pero en este caso ocurre lo peor, se dejan llevar por el criterio de noticiabilidad de conflicto que saben que les proporcionará mejores resultados que exponer bien desglosada toda la situación y posturas existentes.
Es admirable que este señor defienda su nombre, es más, creo que todos deberíamos hacer lo mismo con el nuestro. Ahora bien, yo me pregunto, si esto mismo lo hubiese dicho José Luís Rodríguez Zapatero en un debate a nivel europeo en que le hubiesen traducido el nombre al inglés, ¿cuál habría sido la reacción ciudadana?, ¿y la de los medios de comunicación estatales?
Lo que quiero transmitir con esto es que en función del punto de vista que se quiera dar, los medios forman de uno u otro modo a los ciudadanos que acaban teniendo una opinión bastante desacorde a la realidad existente. Creo que deberíamos tener mucho más cuidado que el que se tiene ahora, porque parte de la tensa situación que vivimos hoy es fruto de la actuación de nuestros tan amados medios de comunicación. Mis preguntas son: ¿consideran políticamente correcto la difusión parcial del mensaje del señor Josep Lluís Carod Rovira, a sabiendas que tendrá una importante repercusión que en partes de España será interpretada negativamente y como un acto en contra de la lengua española? ¿Creen que es justo que a partir de un mensaje de un minuto se juzgue a todos los habitantes de Cataluña? ¿De que modo debería actuar una televisión educativa para prevenir opiniones mal fundadas o fuera de contexto?
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